RAY LORIGA Nacido en 1967 Es escritor, guionista y director de cine. Debutó como escritor con la novela “lo peor de todo” en 1992. Tuvo gran éxito de público y crítica. Se publicó a lo largo de toda Europa y sirve de ejemplo a la literatura de la generación X. En esta literatura de la “Generación X”, también llamada novela neorrealista, los protagonistas carecen de valores, se mueven por el mundo de las drogas, el alcohol, el sexo y -por supuesto- escuchan todos los estilos del rock. En su mayoría hallamos un narrador en primera persona y la utilización de vulgarismos y coloquialismos, abundancia de diálogos Lo que definió a la «Generación X» fue el rechazo a la violencia estructural (institucional) por parte de una juventud heredera de los postulados de mayo del 68 y del descrédito de la política de bloques. La publicación, el 15 de marzo de 1991, del libro Generación X , de Douglas Coupland , marcó a toda una generación de escritores...
NIÑO DE LAS CAVERNAS
ResponderEliminarEl rugir de las tripas pregonaba hambre.
No siento frío.
La necesidad de comer lo tapa todo.
Estoy sentado a la entrada.
Aunque en el fondo estaría más resguardado, prefiero ser de los primeros en ver si llegan.
Un despiste puede dejarme relegado, aunque por mi condición tengo prioridad.
Dentro de unos cientos de años lo llamarán salida del espacio de confort.
Imagino -para estar preparado- a dónde ir primero. Qué parte es la más accesible; cuál la más sabrosa y cuál la menos disputada.
A pesar de todo … habrá que empujar con los codos.
Dentro de unos cientos de años lo llamarán actitud competitiva.
Con amargura recuerdo alguna ocasión en la que me vi desplazado.
Y lo peor es no saber cuándo llegará una nueva oportunidad.
Hasta que ocurra, desaparecerán los juegos y aumentará la compasión de una madre a la que ya se le retiró la leche hace cinco meses.
Pero la compasión no acalla las tripas.
Dentro de unos cientos de años lo llamarán resignación.
Esta espera no es serena.
La ansiedad hace que mantenga mis músculos dispuestos a saltar con rapidez. Ni el frío -que es intenso- entumece mis rodillas y codos.
Dentro de unos cientos de años lo llamarán transtorno por déficit de atención e hiperactividad.
Se me está haciendo lenta y desconcertante la espera. Creo que si hubiera sido una expedición fructuosa, a estas horas -cinco días más tarde de la partida- ya estaría de vuelta.
El temor me da flojera. Hace que abandone … quizás para tener menos expectativas y aceptar mejor el fracaso si acabara confirmándose.
Dentro de unos cientos de años lo llamarán resignación.
Pero … ¡ no ¡
No puede permitirse sucumbir al desánimo un niño neanderthal, de poco más de tres años.
Seguiré estando alerta para ser el primero en saltar sobre el cadáver del cervatillo que los hombres del clan traigan, atravesado por una lanza y rodeado de una nube de moscas que dan buena cuenta de la sangre seca.
Dentro de unos cientos de años hablarán de fecha de caducidad y de psicología positiva.
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EliminarUN MINUTO
ResponderEliminarEn un minuto todo puede pasar, pero no podía imaginar que mi decisión en ese transcurso de
tiempo podría cambiar el curso del mundo y de tantos millones de habitantes.
Las balas de los AK-47, que intentaban abrirse paso a trabes de la puerta blindada en la
instalación nuclear, empezaban a hacer su trabajo y no resistiría mucho más.
La decisión ya la tenía tomada hace tiempo, cuando mi mujer me hizo prometer; antes de su
muerte por leucemia; que cuidaría de mi hija por encima de todo, incluso no respetando las
consignas y mandatos de las autoridades.
Mi negativa a girar la llave de lanzamiento del silo nuclear, con más de 50 ojivas, ya tenia
estudiada desde su fallecimiento; en cuanto recibiese la orden me encerraría en el bunker y
impediría su acceso destruyendo los controles de acceso, a mi compañero lo neutralizaría con
mi experiencia en artes marciales y me aria con su llave.
El teléfono rojo que está a mi derecha no deja de sonar, por fin lo descuelgo y oigo la voz de mi
general que insiste en que obedezca el protocolo y que es primordial que se ejecute, cuelgo y
me arrincono ente el panel de mando y la pared.
No ha pasado un minuto cuando vuelve a sonar; en esta ocasión es el ministro de defensa el
que está al otro lado de la línea, me asegura que -“todo ha sido un mal entendido entre la
potencia nuclear contraria y nosotros”; su decisión de no “apretar el botón” nos ha salvado de
una cadena de desastres que llevarían a la destrucción humanidad.
Ahora, en mi prisión en un lugar recóndito y muy frio, sigo pensando que mi hija está viva
junto a varios miles de millones de humanos.
Ambos poemas son empáticos al sufrimiento humano social 👏🏻
ResponderEliminarPodriáis firmarlos, con siglas, nombre o pseudónimos
ResponderEliminarEl autor de "Se pasó una hora buscando el calcetín rojo" y "ni una más" responde al seudónimo de HACEMOSFOTOS
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